domingo, 13 de diciembre de 2009
Tiempo
Estaba sola, ¿o no? No. Tenía un compañero, el frío. El aire puro de la montaña golpeaba contra mi cara y las finas gotas de lluvia caían deslizandose por ella. Petrificada como estaba, sentía que algo me mantenía caliente dentro de mi cuerpo, ¿qué podía ser? Posiblemente nunca sepa lo que pasó en esos cinco minutos que estuve mirando al cielo. Pero lo que sí se, es que me dejé llevar por mis pensamientos, hacia un mundo, el mundo de mis recuerdos.
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